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HISTORIA DE UN LUCHADOR
Domingo, 27 de Octubre de 2019 00:00

Por: Rodrigo Spuler Villena


Abel Spuler Contreras, nació en Loncoche  un 12 de junio de 1943, hijo de Abel Spuler Greenhill y de Elena Contreras Poblete.

Ya  a los 14 años comenzó a trabajar arduamente, levantándose de madrugada para ordeñar las vacas de la familia para luego ir a estudiar.

Su deseo de superación lo llevo a ser peoneta de un camión para aprender a manejar.  Luego de un par de años, se compró su primer camión y se dedicó al transporte de carga prestando servicios a Loncoleche.

En la década de los 70 cumplió su primer sueño al comprar su primer campo; “Casas Viejas”, donde se dedicaba a la siembra y la ganadería.

A principios de los 80, por la crisis económica del país, sufrió la quiebra de su empresa, y pese a tener todos los factores en contra, logró levantarse nuevamente y con más fuerza que antes, llegando a sembrar más de 1000 hectáreas por año.  En esa etapa compró el fundo “Los Tilos”.

A fines de los 80 llegó lo que sería una de sus grandes pasiones, los caballos y el rodeo.  Era un hombre apasionado por los caballos, y le encantaba levantarse de madrugada para partir a los rodeos sin importar las distancias.

Miembro y dirigente del Club de Rodeo Chileno de Loncoche, participaba en todos los rodeos que podía, acompañado en un principio por Juan Ramón Alvarez su arreglador, Marcelo Rivas y posteriormente su hijo Rodrigo Spuler.

Su primer gran caballo fue el “Estruendoso”, un hijo del Estribo, el cual acolleró con el Torbellino de don Ricardo Champa Martínez, llegando a correr el clasificatorio de Vallenar.

En los inicios de la década de los 90 tuvo buenos caballos, como el Comentario, caballo que tuvo buenas campañas en Cautín y en la Asociación Talca, donde se trasladó a vivir durante la primera parte de la década del 90 después de vender sus campos y abandonar su pueblo.  Posteriormente tuvo la yegua Santa Olga Guaraca, una propia hermana de la gran yegua Rastra.  Finalmente tuvo un par de Potros que se completaron el año 1998 los potros “Tanteo” y “Ganchito espectacular”.

Su pasión por los caballos siempre estuvo presente,  ya cuando la diabetes le fue restando visión, y la situación económica se desmejoró seguía dedicándole su vida al cuidado de los caballos.

Sus últimos años los vivió en soledad, con la compañía de su caballo Rotuno, un hijo del Romeral, el cual le servía de compañía y de medio de transporte, ya que los problemas a la vista le impedían manejar, pero su caballo veía por él y lo llevaba desde su parcela hasta el pueblo a hacer sus compras.  Sin embargo, la creciente ceguera le quitó su autonomía, sumado a los problemas a la próstata, lo obligaron a claudicar y retirarse a vivir a un asilo donde terminó su vida.

Abel era un hombre de un carácter fuerte, muy trabajador e inteligente, arriesgado y hábil para los negocios, generoso con quien podía ayudar, formado en otra época donde había que ser duro y fuerte para salir adelante.  Enamoradizo y apasionado por los caballos y el Rodeo. Que se superó a sí mismo, que dio a sus hijos educación y todo lo que estaba a su alcance, que luchó contra su enfermedad, que a pesar de los pronósticos de ceguera total, que muchos oftalmólogos le daban, siempre tenía la vista necesaria para ver a una linda mujer que pasaba cerca suyo.

Abel superó todas las dificultades que la vida le presentó, y dejó como legado 6 hijos y 7 nietos, y un buen recuerdo en quienes le conocieron.

Abel Spuler descansa en paz

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CAUTÍN PERDIÓ A UN GRAN HUASO
Lunes, 21 de Octubre de 2019 00:00


Por: Juan E. Easton Hevia


La semana pasada partió un gran Huaso, un amigo, amante de los caballos, amante de su familia, de su país y de sus tradiciones. Estaba bien delicado de salud, la diabetes lo tuvo complicado.

A los 76 años partió mi amigo “Abel Spuler Contreras”, en la madrugada del 7 de Octubre después de haber sufrido harto en  los últimos meses. Padre de 6 hijos y abuelo de varios nietos. Su hijo Rodrigo hoy empresario de la construcción y quien fuera jurado de rodeos, estaba apenado pero se consolaba sabiendo que por fin había descansado.

Abel llevó una vida bien acampada, al menos los últimos 20 años se dedicó plenamente al trabajo de caballos corraleros. Tenía su casa y pesebreras cerca de Cajón por muchos años, los últimos tiempos se había mudado a una parcelita en Pillanlelbún.

Tuvo 4 hijos en su primer matrimonio, Evelyn, Paula,  Rodrigo y Joaquín Spuler Villena.

Después formó una familia con Angélica Tapia, con quien tuvo dos lindas hijas, hoy de 14 y 15 años, María de los Angeles y Fernanda Spuler Tapia.

Nietos de él, hijos de Marcelo Rivas y Evelyn, son Benjamín y Vicente Rivas Spuler, ambos corraleros y a quienes vemos a menudo junto a su padre corriendo en los rodeos de la zona.

Nietos por su hijo Rodrigo, son Federico, Francisca y Tomás Spuler Esparza .

El último de sus nietos es Clemente Morales Spuler.

Abel, hombre bueno, sano, campechano, querido por todo el mundo. También fue directivo del Rodeo en su Club de la época, Loncoche.