Estimados Presidentes de las Asociaciones de Criadores de Caballos de Raza Chilena:
Junto con saludarlos cordialmente, espero sinceramente que se encuentren bien.
Me dirijo a ustedes porque siento el deber de compartir una profunda preocupación por el momento que vive nuestra Federación. Lo hago convencido de que los presidentes de asociaciones no somos simples espectadores. Somos el Consejo de la Federación y, por lo tanto, la máxima autoridad de nuestra institución. Si nosotros no ejercemos el rol que nos corresponde, nadie lo hará por nosotros.
En mi caso particular, actualmente se está promoviendo entre algunos socios una solicitud de elecciones anticipadas para poner término a mi mandato como presidente de la Asociación de Criadores de Concepción. Respeto plenamente los mecanismos democráticos establecidos en nuestros estatutos. Sin embargo, me preocupa la información que ha llegado a mi conocimiento en el sentido de que existirían presiones externas y que el apoyo o la colaboración hacia nuestra Asociación de Criadores y la Asociación de Rodeo estaría siendo condicionado a mi permanencia en el cargo.
Si aquello fuese efectivo, considero que sería incompatible con la autonomía que deben tener nuestras asociaciones y con el respeto a la voluntad de sus socios.
No soy el primero en enfrentar una situación de esta naturaleza. Casos ocurridos anteriormente en las asociaciones de Coquimbo y Limarí fueron puestos en conocimiento del Tribunal de Ética y Disciplina. Independientemente de sus resultados, estos antecedentes debieran invitarnos a reflexionar sobre el clima institucional que estamos construyendo.
Quiero recordarles que ustedes me eligieron para integrar la Comisión Revisora de Cuentas de la Federación. He procurado ejercer ese cargo con independencia, responsabilidad y rigor, formulando observaciones cuando lo he estimado necesario. Estoy consciente de que cumplir con ese deber puede incomodar al poder y traer consecuencias personales, pero entiendo que precisamente esa es la esencia de una labor fiscalizadora. Renunciar a ella sería faltar a la confianza que ustedes depositaron en mí.
Asumí una asociación que prácticamente no tenía actividad. Desde entonces logramos regularizar completamente su situación administrativa y financiera, mantener todas sus obligaciones al día, abrir su cuenta bancaria y desarrollar exposiciones, rodeos, cabalgatas, clínicas de herraje y manejo de nuestros caballos. También colaboramos con nuestra comunidad durante la pandemia y los incendios, además de organizar diversas actividades que hoy permiten contar con una asociación activa, ordenada y comprometida.
Precisamente por ese compromiso, me preocupa observar situaciones que, a mi juicio, debilitan nuestra institucionalidad.
En el Consejo de 2025 acordamos que cada director presentaría su presupuesto de trabajo. Ello nunca ocurrió. Posteriormente, el balance 2025 reflejó una importante disminución del patrimonio de la Federación.
Asimismo, designamos a tres presidentes de asociaciones para participar en la elaboración del Reglamento de Filiación de los Caballos de Raza Chilena. Sin embargo, posteriormente conocimos un borrador respecto del cual ellos mismos señalaron no haber participado.
También se han realizado actividades del Directorio sin considerar a los tres directores elegidos más recientemente. A ello se suma la demora en la entrega de las actas del Directorio y del Consejo, la falta de entrega del balance correspondiente al primer trimestre de 2026 y otros incumplimientos que dificultan el adecuado ejercicio de nuestra labor fiscalizadora y de representación.
No expongo estas situaciones para generar divisiones ni conflictos personales. Lo hago porque creo que todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.
La pregunta que quiero dejarles es muy simple: ¿cuándo ejerceremos plenamente el rol que nos corresponde como presidentes de asociaciones? ¿Cuándo asumiremos la responsabilidad que el Consejo tiene como máxima autoridad de la Federación?
Siento que estamos llegando a un punto de inflexión. Si continuamos normalizando estas situaciones y optamos por el silencio, el daño institucional puede llegar a ser irreversible.
Por mi parte, no claudicaré. Seguiré ejerciendo el mandato que ustedes me confiaron con la misma independencia, convicción y responsabilidad con que lo he hecho hasta ahora. Mi compromiso no es con personas ni con intereses particulares; es con la Federación, con nuestras asociaciones, con nuestros criadores y, por sobre todo, con el Caballo de Raza Chilena.
Los invito a reflexionar y a actuar con la responsabilidad que nuestros socios esperan de nosotros.
Atentamente,
Nelson Torres Morales
Presidente
Asociación de Criadores de Caballos de Raza Chilena de Concepción