Con gran interés y un ambiente entusiasta se está desarrollando en Chile la primera clínica de Equitación de Trabajo (Working Equitation), disciplina ecuestre que desde hace algunos meses comienza a abrirse paso en el país. El curso, de tres días de duración, está siendo dictado en el Centro Ecuestre Las Tranqueras, en Puerto Varas, por dos referentes internacionales: el chileno Marcelo Guzmán Recart, radicado hace más de ocho años en Estados Unidos, y el estadounidense Miguel Undabarrena, quienes buscan acercar esta práctica a jinetes nacionales y mostrar su potencial para el desarrollo del caballo chileno.

El objetivo de esta clínica es introducir a toda la gente de caballo a este nuevo deporte, que nació de los estilos de trabajo en el campo y que hoy se ha formalizado en una disciplina ecuestre”, explica Miguel Undabarrena, juez oficial USAWE. Según detalla, las pruebas reproducen maniobras habituales del quehacer campesino, como abrir y cerrar una puerta, cruzar un puente, esquivar objetos o enfrentar obstáculos, siempre con la base de una buena doma y una correcta equitación.

Para Marcelo Guzmán, reconocido jinete y huaso de cuarta generación, la equitación de trabajo representa una oportunidad única: “Me di cuenta, tras recorrer el mundo, que en esta disciplina el Caballo Chileno puede ser competitivo y avanzar en su proceso de internacionalización. Su arreglo de campo y su funcionalidad en el trabajo con ganado son ventajas comparativas que debemos aprovechar”.

Su trayectoria internacional lo respalda: títulos mundiales en adiestramiento, exitosas campañas en reining, cowhorse y lazo en Norteamérica, además de su incansable labor por difundir el caballo chileno fuera de las fronteras. Hoy, asegura, la equitación de trabajo puede convertirse en “el eslabón perdido” que permita transformar la tradición oral de la doma nacional en una base técnica y formal reconocida en el extranjero.

La clínica contempla tres etapas: doma, manejabilidad y velocidad, integrando la técnica con la emoción de la competencia. Todo ello en un ambiente que mezcla tradición, aprendizaje y proyección.

“Me encanta estar aquí, es mi primera vez en Chile y me ha sorprendido mucho esta región y el entusiasmo de la gente”, confiesa Undabarrena, agradecido de la cálida recepción.

La apuesta de Guzmán y Undabarrena va más allá de un curso. Su objetivo es sembrar en Chile una disciplina que, sin perder el arraigo en la vida de campo, proyecte al Caballo Chileno a escenarios internacionales donde pueda competir de igual a igual con las grandes razas del mundo.

La actividad es auspiciada por Maderera del Este, Criadero El Retazo, Criadero Michelita, Criadero Casas de Bramadero y Haras María Antonia.

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