En el rodeo, donde cada atajada cuenta y hasta el último punto puede marcar la diferencia, también hay tareas que se hacen puertas adentro y que resultan fundamentales para que la competencia se desarrolle como corresponde. Una de ellas es la labor de los jurados, quienes desde sus casetas deben seguir atentamente cada carrera y aplicar el reglamento con la misma rigurosidad de principio a fin.

Por eso, la Federación del Rodeo Chileno (Ferochi) puso la voz de alerta y, mediante una circular dirigida a los presidentes de las asociaciones, estableció los requerimientos mínimos que deberán cumplir las casetas de jurados en los distintos recintos del país.

La medida nace a partir de la modificación del artículo 236 del Reglamento de la Federación, aprobada en la Asamblea de Socios realizada el pasado 24 de julio. La idea, en buen chileno, es que al jurado no le falte lo necesario para hacer su pega como corresponde y que las condiciones del recinto no terminen siendo un inconveniente para el buen desarrollo del rodeo.

Entre las exigencias está, en primer lugar, mantener una higiene y limpieza permanente de la caseta durante toda la jornada. A ello se suma contar con un sistema de amplificación de buena calidad, que permita el adecuado desempeño del cuerpo técnico.

La Ferochi también puso especial atención en la iluminación interior, el mobiliario, que deberá considerar asientos apropiados para los jurados y el secretario de caseta, y el aislamiento respecto de la caseta de filmación, de manera que ambos espacios funcionen de manera independiente y sin interferencias.

Y como en el campo se sabe que el tiempo no pregunta antes de cambiar, también se estableció la necesidad de contar con calefacción y/o una aislación térmica adecuada, especialmente frente a las distintas condiciones climáticas que deben enfrentar los rodeos a lo largo del país.

Las nuevas exigencias se suman a las disposiciones que ya contempla el Reglamento y ponen la responsabilidad directamente sobre los organizadores de cada rodeo y los encargados de los recintos. Serán ellos quienes deberán tomar las medidas necesarias para que las casetas cumplan con las condiciones establecidas.

La tarea de hacer cumplir estas disposiciones tampoco quedará al arbitrio de cada medialuna. El delegado oficial del rodeo será el encargado de requerir y fiscalizar su cumplimiento, asegurando que quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia cuenten con un lugar apropiado para desarrollar su labor.

Así, la Federación busca ordenar la cancha también en aquellos aspectos que muchas veces quedan detrás de las carreras, pero que son parte importante de la organización de un buen rodeo. Porque si al huaso se le pide llegar preparado a la medialuna, al caballo se le exige en buenas condiciones y a la organización se le demanda estar a la altura del espectáculo, el jurado también necesita contar con una caseta digna, protegida y funcional para hacer su trabajo.

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