Con 17 años, Simón Yáñez Lavados ya comienza a escribir su propia historia en el rodeo. El joven jinete fue distinguido el pasado fin de semana como Mejor Jinete Joven de la Asociación de Rodeo Cautín, reconocimiento que ya había obtenido hace dos temporadas, pero que esta vez adquiere un significado completamente diferente.
“La verdad es que no estaba muy contento cuando lo gané la primera vez“, reconoce con total honestidad. Y es que en aquella oportunidad el premio llegó más por una destacada actuación en un cuarto animal que por una campaña sólida. Esta temporada, en cambio, los argumentos sobraron: consiguió su primer champion oficial, encabezó su primer paseo de los campeones, sumó 11 puntos y requisito y aunque no pudo completar fue protagonista de una de las campañas más comentadas en los feudos corraleros del Cautín.
“La verdad es que estamos bien contentos. Fue una temporada en la que le pusimos harto esfuerzo y son pocas las palabras que puedo decir para expresar lo feliz que estoy”, comenta en entrevista con CaballoyRodeo.
Gran parte de ese crecimiento lo vivió junto a su cuñado, Carlos Riquelme, con quien corrió un collera de potros de propiedad de Sergio Burgos. Corriendo a Solitario y Talentoso, lograron quedarse con el rodeo de Cunco, obteniendo los primeros diez puntos y requisito de la temporada, lo que llegó aparejado junto a varias premiadas más en rodeos posteriores.
“Yo nunca esperé andar tan bien. Ganarnos ese rodeo fue algo muy bonito y después seguimos sumando. Por distintas cosas no pudimos completar, pero llegamos mucho más lejos de lo que imaginábamos”, relata.
Un profesor dentro de la medialuna
Si hay alguien a quien Simón le atribuye buena parte de su formación corralera, ese es precisamente Carlos Riquelme.
“Desde chiquitito todo lo he aprendido con él. Siempre voy a estar orgulloso porque fue como un profesor para mí”, afirma, agradecido por el apoyo que ha recibido desde niño.
Incluso durante la temporada también tuvo la posibilidad de correr algunos rodeos junto al experimentado Luis Ulloa, experiencia que considera muy enriquecedora para seguir creciendo.
Para la próxima temporada, el objetivo es mantener la misma base, aunque con algunos cambios en la collera debido a lesiones de uno de los potros.
Como cualquier joven jinete, Simón no esconde cuál es la gran meta que persigue. “Mi sueño ahora es poder completar. Eso sería lo máximo para mí. Siempre trato de correr tranquilo y, si se da, bien; si no, hay que seguir mejorando”, dice con naturalidad.
Y más adelante agrega que el mayor anhelo de su carrera es llegar algún día al Campeonato Nacional, tal cual lo hizo innumerables veces su padre, Manuel Yáñez. “Ojalá algún día pueda cumplir el sueño que todo huaso desea y llegar a la Monumental de Rancagua”, agrega.
El legado de Manuel “Calceta” Yáñez
Detrás de cada uno de esos objetivos siempre aparece la figura de su padre, el recordado Manuel “Calceta” Yáñez, fallecido hace casi una década cuando Simón apenas tenía siete años.
Aunque el destino se lo arrebató demasiado pronto, Simón conserva vívidos recuerdos que lo acompañan hasta hoy como algunos topeos a campo en la parcela familiar que se ubica al otro lado del Cautín, en Niágara; en los faldeos de los cerros circundantes al gran Konün Wenu .
“Siempre ha sido mi motivación para correr. Cuando falleció yo era muy chico y poco pude aprender de él. Eso mismo me motivó a tratar de mejorar y salir adelante, ojalá algún día poder igualarlo un poquito”, comenta emocionado.
También recuerda el estrecho vínculo que existía entre su padre y Carlos Riquelme, quien incluso ayudó a trabajar los caballos cuando Manuel enfrentaba los difíciles años de su enfermedad.
Fotografía Simón Yáñez
“Con Carlitos somos amigos desde chicos. Él conoció muy bien a mi papá y siempre estuvo cerca de nosotros. Estoy muy agradecido de él”, recuerda.
De su padre no sólo heredó la pasión por los caballos. También intenta aplicar uno de los consejos que más recuerda.
“Él siempre decía que para correr había que tener la mente fría y la sangre caliente. Antes de entrar a correr siempre me acuerdo de eso y trato de hacer bien las cosas”, cuenta.
Cada cierto tiempo también vuelve a mirar antiguos registros de Manuel Yáñez, especialmente cuando competía en el Movimiento a la Rienda.
“Siempre estoy viendo videos de él. Hay que mirarlo lo más posible”, dice.
De esta manera, Simón comienza a abrirse paso entre la gallada de mayor experiencia y con el horizonte claro de llegar algún día a Rancagua.
Por www.caballoyrodeo.cl