Nuestros viejos, por apartaditos que parezcan, siempre mantienen la mente puesta en lo que tenga que ver con los caballos. Todos reclaman por la economía, la política, lo malo del precio que obtiene por las cosechas, o el bajo precio de la leche, o de los vacunos en las ferias ganaderas…la cuestión es reclamar hasta por si llueve mucho o poco; pero el hombre de campo es un hombre alerta, más cuando se trata de caballos porque ahí es un lince y un puma a la vez.
Debo confesar que estuve “acosquillado” con ellos, con los criadores y dirigentes más antiguos y ya “sueltos a potrero” que son íconos y referentes del mundo del caballo que permanecían en silencio, dispersos y quietos frente a la problemática que tenemos encima y que parecía no tener contrapeso u oposición, dejando que unos pocos confabulados con un iluminado cosmopolita dieran vuelta y manejaran lo hecho por generaciones de criadores por la institucionalidad y su historia, sin que nadie le saliera al paso.
Pero Dios me escuchó, y justo cuando iba a “pelar fierro” y ponerme rudo y ya entrando a denunciar directamente, apareció mi amigo escritor e historiador Arturo Montory Gajardo (hombre de paz y quitado de bulla, pero consistente), con quien endilgamos los mancos al agua sin mirar ni respetar vado y darle hasta que empezaran a nadar y saliéramos al otro lado, o bien nos fuéramos correntada abajo y hasta ahí no más llegaba este par de viejos sublevados.
Pero hoy es un día importante para la historia del caballo, porque nos llegó la noticia de parte de varios amigos, que nuestros reclamos y denuncias por las redes habían despertado a nuestros viejos que ya enterados de nuestros reclamos se habían comunicando entre ellos para enterarse y actuar, acción a la que se sumaron cientos de personas de la familia del caballo que opinaron acá en mi Facebook personal y aún mucho más en las redes sociales.
La copucha de este momento, es que se habría reunido un grupo de una veintena de presidentes de asociaciones para hacerse cargo del tema solicitando por carta el cumplimiento a los plazos e información del contenido de la reunión (tabla) que debe estar en conocimiento y con el plazo adecuado de los presidentes y, por cierto, el propósito de la reunión que una vez más fue erróneamente citada por el Directorio, que ni siquiera estaba cumpliendo debidamente los preceptos reglamentarios que validen la reunión, cosas de oficina, como plazos, requisitos de difusión y publicaciones en medio de prensa, además, como es obvio, informar al Consejo Supremo (los presidentes de asociaciones, que son la única y real autoridad) del real contenido y legalidad de los cambios y reformas el directorio Standen busca implementar.
O sea… el remezón fue fuerte…
Y aquí sigue este par de viejos con el agua ya en la barriguera, pero mirando al frente pa´no marearse.
“To be continued” cuando se sepan más detalles, para que me entienda el que vive en Miami.