“Me siento realmente contento”, resume don Hérito Leal Carrillo al recordar el homenaje recibido durante la ceremonia del Cuadro de Honor de la Asociación Arauco de la pasada temporada, celebrada a fines de mayo pasado en Lebu de la vapuleada provincia de la Octava Región. “Llevo muchos años haciendo cosas por el deporte corralero y, aunque uno nunca trabaja esperando un reconocimiento, emociona que los clubes valoren toda una vida”, afirma.
Su historia comenzó hace casi 50 años como secretario del Club Contulmo. Desde entonces nunca se alejó de la institución, donde también fue presidente por varias temporadas y hoy continúa como activo socio. “Siempre he sido fiel a mi pueblo. Aunque trabajé muchos años en Cañete, jamás me desligué de Contulmo, del rodeo ni de los caballos”, comenta.
Criado en una familia de campo, entre caballos, carreras a la chilena y faenas ganaderas, con el tiempo formó el Criadero Santa Catalina de Buchoco, desde donde ha criado ejemplares que le permitieron ganar exposiciones, llegar a clasificatorios y vivir algunas de las mayores satisfacciones de su trayectoria.
“Comencé a criar en 1978 gracias a unas yeguas que adquirí a don Nicasio Otondo y a don Ramón Cardemil. He tenido caballos muy bonitos, que ganaron exposiciones y una yegua criada por mí me llevó hasta un Clasificatorio en Valdivia junto a Luis Brito. Son recuerdos que uno guarda para siempre”, señala con emoción, recordando a su vez a otros compañeros en su carrera deportiva como Máximo Poblete, a los Alarcón, José Cabrales, Germán Rivadeneira, entre otros.

Don Hérito junto a don Álvaro González
En su trayectoria dirigencial destaca que le tocó asumir responsabilidades en años difíciles cuando la Asociación Arauco estuvo intervenida. Sin embrago, junto a dirigentes de talla como don Gabriel González, don Álvaro González y don Nicasio Otondo, entre otros, se pudo ir nutriendo en las tareas dirigenciales.
Es por eso que don Hérito Leal recuerda con especial afecto el aplauso recibido durante la pasada ceremonia de premiación, realizada ante más de 120 personas, a la que asistió en familia, junto a su esposa, doña Gina Vidal Santibáñez, con quien está próximo a celebrar las bodas de oro, formando una familia junto a tres hijos (Klaudio, Evelyn y Macarena), la cual hoy espiga con siete nietos. “Fue muy emocionante. Sentí el cariño de toda la asociación y eso vale muchísimo”, destaca.

A sus 75 años sigue plenamente ligado al Rodeo y observa con orgullo cómo la tradición continúa en su familia. Su hijo Klaudio preside actualmente la Asociación Arauco y uno de sus nietos, Emiliano Leal, fue distinguido como Mejor Jinete Joven de la temporada.
Al dirigirse a las nuevas generaciones, deja un mensaje claro: “Este deporte es maravilloso, pero hay que vivirlo con responsabilidad y respeto por quienes tienen más experiencia. Y criar caballos tiene un sentimiento especial; uno los ve nacer, crecer y convertirse en compañeros de toda una vida. Eso tiene un valor que no se puede explicar con palabras”, concluye.
Por www.caballoyrodeo.cl